jueves, 25 de agosto de 2016

Entrevista a Laura, dueña de una panadería.


Leones Hambrientos: En los últimos meses hemos visto que han cerrado varios negocios de la zona. ¿Cómo van las ventas en la panadería?

Laura: Mirá, nosotros traíamos antes entre 20 y 15 kilos de pan, cuatro bandejas de facturas, diez tartas de diferentes sabores, masitas: unas… por lo menos seis bolsitas de cada tipo, bizcochos de pan, bizcochos de chicharrón y los bizcochitos de grasa y se vendía todo, era raro que nos quedase algo.

Leones Hambrientos: ¿Se redujeron entonces las ventas?

Laura: ¡Pero obviamente! No traemos más sándwiches de morrón, huevo, tomate y aceitunas porque nadie los compra a 50 pesos; las tartas, vos ves que solamente hay una de zapallito, tres mixtas de calabaza y verdura y una de carne y una de queso y cebolla, pero no hacemos más de pescado. Si vendemos 10 kilos de pan, es mucho. Acá ves, hay sólo dos bandejas de facturas, las masitas, fijate, no traemos más de anís ni de canela; los bizcochos, acá tengo sólo una placa y nada más y los bizcochitos de grasa una bolsa chica. Hay que tener en cuenta que nuestros productos son para el consumo del día; nuestros sándwiches son frescos, no están como en otros lugares dos o tres días en la conservadora. Y las tartas, lo mismo. Una tarta o se vende hoy o ya no se vende; las de pescado no duran nada y las otras lo mismo, si vos las ponés al frío, inevitablemente se reseca la masa, te das cuenta que no es del día y yo no voy a bajar la calidad de mis productos porque acá es así, es nuestra política que todo sea bien fresco.


Leones Hambrientos: Ustedes hace varios años que están acá…

Laura: Inauguramos en plena crisis hace 15 años y mis padres que todavía vivían me decían que no abra el negocio; yo ya tenía alquilado el local, ya tenía los permisos de habilitación, todo, y me arriesgué y abrí y a pesar de todo me fue muy bien, y eso que en la otra cuadra hay otra panadería y a la vuelta de la esquina estaba otra más. O sea,  en la zona hay competencia y dejá de lado los supermercados, las granjitas y las casas de comidas. El kiosquito de allá (señala), también vende facturas, claro, no son de la misma calidad que las nuestras y ese es todo un tema, la calidad ya no importa tanto, importa el bolsillo. Pero si vos siempre trajiste medialunas de manteca: ¡Cómo vas a traer de grasa! Y la manteca se fue a las nubes. ¿Me entendés?

Leones Hambrientos: Sí, por supuesto, y desde que inauguraste hasta ahora, ¿alguna vez tuviste que reducir mercadería?

Laura: Nunca, ni en pleno 2002 que era un desastre, recién ahora, en estos últimos meses empecé a descartar mercadería y claro, cuando vos cerrás a las 20:00 hs. y te das cuenta que no vendiste ni la mitad de lo que vendías antes, te querés morir. Ahí te replanteas y pensás y decidís: este producto no lo traigo más, este otro tampoco, y así…

Leones Hambrientos: ¿Vos pensás que los empleados de comercio de la zona, que hacen horario corrido se empezaron a traer la comida o que un ama de casa cocina más que antes; quizás en otros tiempos venía y se llevaba una tarta entera y ahora no?

Laura: Las chicas de los comercios de la zona siguen viniendo y vos ves que acá hay mucha gente al paso, me refiero a que si alguien viene al centro y se queda hasta el mediodía, obvio que quiere comer algo o llevar algo rico para la hora del té que tal vez en el barrio no lo consigue, y ese es el problema porque esa gente, en vez de comprar algo acá, va y se compra cualquier cosita en un kiosco y le sale más barato. La gente que vive en los edificios, los clientes como ustedes, y… mirá, hay algunos que los veo de vez en cuando, se ve que cocinan más en casa, lo mismo que los de las oficinas. Nosotros también vendemos yogures, gaseosas, té y café en sobrecitos. Supongamos que la venta de gaseosas disminuyó porque es invierno y siempre se vende menos, pero igual, antes las vendías. Y no se puede ni se debe cambiar de marcas por marcas más baratas y traer cualquier cosa porque tampoco la vendés. En toda la mañana, si entraron 10 personas es mucho cuando antes había siempre gente esperando ser atendida. Fijate que no viene más mi hija, que antes al mediodía venía a ayudar porque esto se llenaba de gente… Uno que está en el rubro, sabe perfectamente cómo fue evolucionando la panificación, antes había, te digo, hace muchos años, cantidades de hornos a leña, después todo pasó a gas e incluso las maquinarias modernas son todas eléctricas. ¿Qué vamos a hacer, pasar de vuelta a leña cuando tenés maquinaria que es sí o sí eléctrica? ¡No se puede! ¿Cómo hacés para trasladar el costo del gas, de la electricidad, que se fue a las nubes, de los impuestos y las expensas y de la materia prima a la mercadería que vendés? ¿A cuánto tenés que remarcar? Acá alquilo, el local no es mío y este localcito es muy chiquito. Por eso, todos los locales más grandes alquilados que han ido cerrando en la zona, porque cuando renuevan el contrato se encuentran con la sorpresita del aumento, más el aumento de todo lo que se te ocurra. ¿Y cómo hacés para pagar todo, vender menos y sumarle el alquiler? Uno como comerciante, se desespera…

Leones Hambrientos: Muchas gracias por el tiempo que nos cediste para la entrevista.

Laura: No, gracias a ustedes, porque todas estas cosas que pasan se tienen que saber.
  




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